Debate

La cultura de lo gratis

Este julio, hará diez años que empecé mi andadura por los blogs. Quienes me conocéis de esa época ya sabréis que no empecé en este blog, sino en otro que posteriormente acabé mudando a La Marmota Mecánica en Blogger y desde hace cuatro años, decidí moverme a WordPress. Diez años de actividad bastante irregular, pero aquí sigo, dando coletazos como bien quiero y puedo. Ya dice el dicho: hierba mala nunca muere.

Estos diez años que llevo blogueando me he encontrado todo tipo de cosas, pero una de las que más me ha llamado la atención es la colaboración entre blog/editorial/autor. De mi postura sobre las colaboraciones con autores ya he hablado varias veces y de los blogs también. Pero desde el poco tiempo que empecé a escupir reseñas, ya me llamó poderosamente la atención que los blogueros podían recibir libros sin coste alguno por parte de editoriales y autores a cambio de hacer una reseña. Un pago en especie cual influencer de las RRSS. Incluso yo estuve una temporada colaborando, pero por diversos motivos, lo acabé dejando y si en la vida he tenido pocas decisiones buenas, esta, sin duda, es una de ellas.

Cuando yo colaboraba con editoriales (y ocasionalmente, algún autor), estas solían ser muy selectivas y hoy en día, visto desde esa perspectiva, lo entiendo. Sobre todo porque llevo todos estos años observando la creación de blogs, canales de YouTube y perfiles en Instagram donde un gran porcentaje de su contenido no son lecturas propias, sino colaboraciones. Está mal que diga esto —que a mi me da igual, pero a la gente no le gusta la verdad—, pero otro grandísimo porcentaje de esos blogs creados lo son con el propósito de acumular libros porque los envían gratis.

¿A quién no le gusta un libro gratis? A mi la primera, pero personalmente, no me compensa acumularlos para luego tener que priorizarlos sobre otros libros de adquisición propia. Porque yo soy incapaz de no leerlos, aunque no me guste. Solo dejé dos libros sin leer y la culpabilidad la sigo arrastrando ocho años después. Y ahí fue cuando decidí cortar por lo sano y no colaborar más.

Pero el problema no radica en querer libros gratis de por sí, si no en que llega un momento en que la desesperación llega incluso al punto de pedirlos a autores que ni siquiera han escrito un libro en la vida y al denunciarse, hay personas defendiéndolas. Justificar y quitar importancia a este tipo de actitudes hacen muchísimo daño a las personas que sí se molestan en realizar una colaboración lo más transparente que puedan. Es de sentido común que no se puede pedir un título a un autor y decir algo como « no sé si lo has escrito tú ». Si se va a pedir, qué menos que revisar el perfil e informarse acerca de la persona. No es mucho pedir.

Como bloguera siempre me he quejado de autores que han intentado aprovecharse de mi —encima a mi me leen cuatro gatos, ni rentable soy—, pero cuando veo a gente de mi gremio hacer lo mismo, pues ahí se pueden dar ambos bandos de la mano. Y ahora que también soy autora, miro con cierto temor a que mis compañeros vengan a agarrarme del brazo. Por suerte, los que conozco y trato son bellísimas y honestas personas, pero habiendo visto esta situación, hay que estar un poco alerta. Y si hay algo que me toca muchísimo la moral es la gente que intenta tomarme el pelo, ya sea autor o bloguero.

Conclusión: colaborar no está mal siempre y cuando se cumplan unas pautas, pero para ello, hay que saber y sobre todo, saber a dónde dirigirse.

¿Vosotros que opináis de esto? Soy toda ojos.

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