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No me toquéis las reseñas

Libro, Manos, Reflejando, Biblia, Orando, Mujeres

Junto con este blog y el primero que creé en 2012, ya van siete añitos, que no son pocos, los que llevo blogueando (aunque mis antecedentes pueden rastrearse hasta algunas reseñas que ya hice en la revista de mi instituto los dos o tres números que hicieron). Pero vamos, que cuando creé el primer blog de reseñas ya sabía yo por dónde iban a ir mis tiros y cómo reseñaría yo lo que leía, todo ello con mucho entusiasmo.

Siete años después, el entusiasmo ya no es el mismo y mis ambiciones son otras, pero simplemente, me da pena abandonar una afición que cuando le hago caso, pues me sigue llenando. Lo que pasa, básicamente es que me he vuelto un pelín (bastante) vaga para bloguear, pero bueno, eso ya lo sabéis.

Y como he empezado hablando de reseñas, seguiremos hablando de ellas. Muchos de nosotros, solemos hacer reseñas negativas (si el libro no gusta, pues qué se le va a hacer) y de hecho, el aliciente para crearme un blog fue precisamente un blog dedicado exclusivamente a reseñas negativas. No todos las hacen, de hecho ya os he hablado de un tabú hacia las mismas, pero oyes, mi blog, mis reglas.

Pero como vivimos en una sociedad donde nos ofendemos con relativa facilidad (yo incluída), no falta la gente que se ofende con las reseñas negativas como si les clavara un puñal en el corazón una y otra vez hasta que acabe muerto y bien muerto y las reacciones pues no suelen ser bonitas, para qué nos vamos a engañar. Muchos fans de sagas hiperconocidas insultan, ponen en duda tu capacidad lectora o incluso te amenazan. Son adorables, ¿verdad?.

Pero si los fans reaccionan de esa forma, ¿cómo reaccionan los autores de semejantes “obras”. Unos aceptan sumisos las críticas, pero esos son ejemplares únicos, al borde de la extinción y no faltan los que también insultan y acosan al reseñador, aprovechando que hoy en día tenemos redes sociales, donde el impacto es más fuerte y la facilidad para acosar todavía mayor.

Pero, lo que más me ha impresionado, es que la incapacidad de aceptar reseñas negativas ha llegado a un punto que un autor pretendía ofrecer, previo pago, un test para ver si esa persona era apta para reseñar su obra y más de uno le defendía porque “hay reseñas muy duras”. Ojo, no me lo estoy inventando, ojalá, porque es lo más surrealista que he visto en lo que va de año.

Desde aquí, me gustaría decir unas cosas: los reseñadores que lo somos por afición tenemos todo el derecho del mundo a tener nuestro rinconcito y reseñar los libros que nos de la real gana, empleando el tono que consideremos necesario para ello. Si el libro es malo con ganas, lo voy a decir, aunque me enviéis a todo el ejército activo de Corea del Norte. Siempre podéis no leer mi reseña, no es obligatorio y por un par de lectores menos tampoco voy a ponerme a llorar.

Otra opción es que, si no sois capaces de leer esas reseñas, profesionales o no (os sorprendería saber la de reseñas profesionales que se han ensañado con la gente, por ejemplo, John Keats, que hoy en día es conocío mundiar en vida lo acribillaron a reseñas negativas en revistas y él, con dos cojones, siguió escribiendo), es una muy simple: no escribáis ni publiquéis nada. Así no leeréis reseñas duras e injustas sobre vuestra criatura. A eso os exponéis.

Otro ejemplo: el año pasado hice mi TFG (si eres un lector no español: es Trabajo Fin de Grado, un trabajo académico que nos obligan a hacer en las universidades españolas antes de graduarte) sobre Humanidades Digitales y los usos del historiador para divulgar la historia a través de las redes sociales. El trabajo en sí fue una mierda, para qué nos vamos a negar y al tribunal tampoco le gustó. ¿Me afectó? Para nada. Hasta me aprobaron y todo, así que tampoco me fue tan mal. No es un libro, pero sí es algo de lo que otras personas tienen que valorar.

Así que para ir terminando: tomaos la vida de otra forma, preparaos para lo bueno y lo malo de la vida y, sobre todo, no me toquéis las reseñas. Yo no os digo cómo tenéis que escribir, así que lo justo es que tampoco me digáis cómo tengo que escribir mis reseñas.

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3 comentarios sobre “No me toquéis las reseñas

  1. Nada más cierto hija mía. Cuando supe que nea habló de eso de estar cualificado y pasar el test es que me dio mucha risa porque realmente en qué mundo vive el señor este. Yo que ya llevo 9 años con el blog es que uno siente lo que mencionas, pero al menos yo lo sigo haciendo porque hablar de libros me encanta.

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  2. Algunos se lo tienen muy creído y les va a ir mal. Todo el mundo sabe que para vender algo no te puedes poner a insultar al cliente y encima hacer como si fueran seres de luz que han tenido a bien mostrarnos su “obra” definitivamente ese no es el camino. El camino del auto publicado es oscuro y alberga horrores, no puede cerrarse puertas poniendo en tela de juicio a los lectores, si a ellos no les gusta su obra y se pone muy pesado le van a dar de lado.

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