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Editoriales, autopublicados y honestidad

Hoy estoy de celebración. No es una gran celebración, pero creo que la ocasión la merece. Después de dos años a un ritmo caótico y muy pausado, donde he ido a mi bola, La Marmota Mecánica ha llegado a los 100 seguidores. Comparado con otros blogs, ha sido un crecimiento muy lento y como últimamente en estos lares se tiene más en cuenta el número de seguidores, pues la cantidad es muy pobre. 
Pero resulta que a mi la cantidad de seguidores me la trae sin cuidado, porque puedo tener tropecientos mil, pero luego la cifra o es fantasma o siempre acaban comentando los mismos y, ¿para qué quiero tantos?, así que los que vayan llegando, al ritmo que sea y siempre que se interesen por el contenido y no por lo que pueda retribuir cuantitativamente, bienvenidos son.

Pero como me he ido por las ramas, vamos al objetivo de la entrada: para celebrar estos 100 seguidores os voy a traer un debate, pero de esos espinosos, de los que la gente puede indignarse, pero los debates son para opinar y contrastar diversas opiniones, ya que es seguro que nadie comparte mi opinión al 100%. Sí, hoy voy a hablar de la honestidad de los blogs a la hora de reseñar libros de autores autopublicados y, sobre todo, de editoriales. 
Si algo hay que valorar de la blogosfera* literaria es que cuando se reciben libros de las editoriales o de autopublicados, enseguida reconocemos que lo ha enviado la editorial/autor y no se disfraza como que el libro ha sido comprado del propio bolsillo. Es como un código no escrito que se cumple a rajatabla. Pero luego, a la hora de reseñarlo es evidente que en gran medida las opiniones están condicionadas.
Con condicionadas no me refiero exactamente a que la editorial/autor envíe el libro y diga: “cuando hagas la reseña tienes que poner esto y esto” (aunque a mi me han dicho de autores que hasta envían una reseña muy favorable para que el blog la ponga, pero a saber), sino que el blog, por temor a que la editorial deje de enviar libros, pues se suele almibarar la reseña para que sea lo más positiva posible (también unido al tabú generalizado de las reseñas negativas). Incluso yo en mi anterior blog, para evitar rajar de libros más abiertamente (aunque tuve la suerte generalizada de que me gustaban en alguna medida), suavizaba la reseña, pero al menos señalaba lo que no me había gustado, pero ahora, en retrospectiva, me hubiera gustado ser un poco más dura, porque algún libro puede que le diera en su día una calificación que hoy en día no se la hubiera dado. 
Y todo eso, además de motivos de saturación, me hicieron sopesar de las ventajas (y los muchos) inconvenientes de colaborar con editoriales (y qué decir de los autopublicados) y me gusta decir que este blog nunca ha colaborado con editoriales y no puedo prometer que no volveré, porque puede que algún día cambie de idea, pero hoy por hoy no es el caso, pero sí puedo decir que desde que corté por lo sano y dejé de pedir libros y colaborar, he ganado en honestidad y libertad de criterio a la hora de calificar, sin dejarme condicionar por nadie ni por nada. 
Tampoco quiero decir que todos y absolutamente todos los blogs que colaboran con editoriales no sean honestos a la hora de reseñar libros de editoriales ni autopublicados, porque he tenido la gran suerte de encontrar la mayoría que son honestos y señalan lo que les gusta y lo que no y no ha habido represalias por parte de la editorial, pero también he visto otros blogs que se nota muchísimo que inflan la nota de libros, ya sean para seguir recibiendo libros o porque se llevan bien con el autor/a de turno y quieren evitar conflictos o, simplemente, para hacer la pelota y ahí ya sí que la honestidad pierde mucho. 
Eso sí, ya más generalizando, admito que cuando veo muchas reseñas seguidas de libros editoriales/autopublicados (incluso en blogs de referencia que sigo) me ha generado cierta desconfianza y dudar algunas veces, aunque luego recuerdo que cada blog tiene su política y la reseña en vez de estar condicionada por la editorial, también sigue las pautas del autor del blog, así que en este punto pido perdón. Y si ya a veces he llegado a dudar de estos blogs, de otros que veo por ahí, ni os cuento. 
Pero no todo es malo. En la gran mayoría de veces podemos detectar fácilmente blogs deshonestos y no está bien visto en la blogosfera y la gente no reacciona con pasividad y suele criticar abiertamente, porque a veces el peloteo es muy notorio. Se puede decir que somos conscientes de lo honestos que queremos ser, intentamos serlo en la gran medida posible y no nos parece bien cuando alguien nos toma el pelo.
En general, sí hay cierta honestidad en la blogosfera, pero siempre hay algún caso que se delata y ya por eso se suele crear una mala imagen y siempre ha habido críticas y gresca. Tampoco quiero ir de moralmente superior con esta entrada, porque admito que cuando colaboraba, muy honesta, lo que se dice, tampoco he sido aún señalando lo que no me gustase y reconozco que si algún día veo que me conviene, volvería a colaborar con editoriales, pero no quita que pueda ir de ronda de blogs y ver cosas que no me gustan, aunque para mi alegría, son casos muy notorios.
Así que, ¿notáis honestidad en la blogosfera cuando se colabora con autores/editoriales? ¿Hasta qué punto os habéis sentido condicionados, si es que os habéis sentido? Podéis debatir la entrada con total libertad.
*Aunque aquí sólo hable de blogs, también es extensible a booktube y bookstagram, que también se han beneficiado de envíos de autores/editoriales
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5 comentarios sobre “Editoriales, autopublicados y honestidad

  1. Felicidades por ese centenar de seguidores :-)))
    Y no te desanimes, como bien dices sí que hay cierta honestidad en la blogosfera y al final te quedas con esos blogs que sabes que no te mienten ni te engañan. A los demás, viento. Un besote.

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  2. Querida marmotilla:
    Lo primero es felicitarte, porque cien son muchos seguidores si son fieles. Y los tuyos seguro que lo son (somos).
    Me daba miedo, porque creía que la ibas a liar, pero no has dicho nada malo. Es un tema tabú del que todos hablan por detrás pero poco abiertamente.
    He colaborado esporádicamente con editoriales y nunca me he sentido condicionada. Si el libro no me ha gustado lo he dicho. Punto.
    A los autopublicados nunca los he reseñado negativamente porque me daban penita. Si un libro de ese tipo no me ha gustado, no lo he reseñado.
    Respecto a las reseñas negativas: en mi blog no las hay porque ningún libro de los que leo es malo. Les doy hasta la página 80 para que me atrapen; si no lo hacen, los abandono.
    E igual que a ti te considero muy honesta, pienso que yo también lo soy. ¿Otros? La mayoría sí, pero hay algunos que cantan por «soleares», empiezan a marear la perdiz y le dan cien mil vueltas porque no se atreven a decir: «no me ha gustado». Pero lo curioso es que luego se ven las estrellas de goodreads, que no tienen nada que ver con lo que pone en su reseña.
    Besos gordos, preciosa (aunque sé que te jode).

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  3. Je, me encanta este tema porque justamente abrí mi blog por eso: en general veía mucho peloteo en la blogosfera y, en los pocos casos en que se decía algo malo, era literalmente pidiendo perdón. En esos casos concretos no veo la opinión imparcial porque realmente es propaganda que haces a cambio de que te paguen con un libro, ni más ni menos. Puedes intentar tener más honestidad, pero de algún modo siempre he sentido en esas reseñas que el enfoque era bueno aunque no les hubiera gustado el libro en cuestión.

    Personalmente nunca he colaborado con editoriales (claro que, ¿quién me enviaría un libro a mi, viendo la política del blog?) y es justo por esa razón: no quiero sentir la presión de no poder decir lo que pienso; y también por otra, que es que no me gusta que me digan qué leer y reseñar. Es algo que hago en mi tiempo libre por afición y si me dijeran qué reseñar y me dieran plazos lo vería como un trabajo y lo odiaría. Así que yo nunca colaboraría, y no tanto por la presión sino porque no tengo ganas de que conviertan mi pasatiempo en una obligación. Y, sí, porque las reseñas negativas son más divertidas y, en mi opinión, útiles. Yo quiero que me digan lo malo para valorar si aún así me interesa el libro, que lo contrario ya me ha hecho llevarme varias sorpresas desagradables al encontrar que X libro con un mundo muy trabajado está saturado de relleno y el interés amoroso es machista, por ejemplo. Además de que creo que hace falta señalar esos defectos porque si no no se corrigen.

    Felicidades por tus seguidores, por cierto. 🙂

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